Es una Diva.
Es distintiva. Se aferra a la vida.
Es la ecuación de botellas concentradas a la deriva.
Es la unión de una mesa que comulga el pan de cada día.
Es la pregunta del creyente,
del vino al que vino,
del que ilumina la vid y la aflora,
del que explora.
Es la posibilidad de vivir con agua de vertientes.
Es recordar por qué estamos presentes.